Mantenimiento de piscinas

Hoy vamos a hablar de los principales problemas que aparecen durante el mantenimiento de una piscina y cómo se pueden solucionar.

Aparición de algas

Las algas es uno de los problemas más habituales cuando se tiene una piscina. Existen diferentes tipos como por ejemplo las verdes, que se pegan en las paredes, enturbian el agua y flotan por la piscina, las marrones, que se adhirren a las paredes aunque no manchan excesivamente el agua y las negras, que suelen aparecer pegadas a las pareces y son las más difíciles de limpiar.

Se debe seguir un tratamiento preventivo de algas con cierta regularidad ya que si no, aparecen muy rápidamente. Para hacerlo existen muchos productos que se pueden comprar en cualquier tienda especializada y que se deben aplicar con la frecuencia y en las dosis que nos indique el fabricante, así como del tamaño de la piscina.

Si el plan preventivo falla y comienzan a salir algas sin importar del tipo que sean, lo primero que hay que hacer es cepillar todas las zonas en las que se encuentran y pasar el limpiafondos con la posición de succionado de desagües para que no se ensucie la depuradora. Con este paso obligatorio, conseguiremos acortar el tiempo de los tratamientos.

Lo siguiente que hay que hacer es medir el pH del agua que tendría que estar entre 7,2 y 7,6. s no se encuentra así, hay que regularlo cuanto antes. Una vez hecho esto, se aplica cloro rápido dependiendo de los m3 de la piscina y se enciende la depuradora durante veinticuatro horas. Cuando termine la depuración, se repite el proceso de cepillar todas las paredes y se vuelve a pasar el limpiafondos.

Agua turbia

Cuando hay partículas en el agua que  son demasiado pequeñas para quedarse atrapadas en el sistema de filtración, el agua se vuelve turbia. Las causas más habituales son cuando comienzan a aparecer las algas, cuando el pH está desajustado o cuando hay partículas en suspensión muy finas.

Lo  primero que hay que hacer es averiguar el motivo por el que el agua está turbia, es decir, si se debe al principio de aparición de algas o al pH del agua. Si no se consigue averiguar, habría que seguir un tratamiento con floculante. Para ello se debe apagar la depuradora y cuando la piscina esté vacía se agrega el producto en la proporción indicada por el fabricante.

Cuando hayan pasado ocho horas, las partículas deberían estar en el fondo y ser visibles, y entonces sería momento de pasar el limpiafondos. Si el agua continua estando algo turba, se debe repetir el procedimiento durante los días necesarios hasta que se aclare.

Desajustes del PH

Si los niveles de pH del agua se encuentran desajustados, los productos de mantenimiento van a perder su eficacia y no van a realizar su función de manera correcta. Los síntomas que nos pueden indicar que no se encuentra bien es que la floculación empeora, se reduce el efecto de los desinfectantes y se generan irritaciones tanto en la piel como en los ojos cuando el mismo se encuentra alto. En caso de estar el pH bajo, el agua resultará corrosiva con los metales, provocará también irritación en piel y ojos y empeorará el efecto de los tratamientos de floculación.

Incrustaciones de Cal

La cal otorga a la piscina un color sucio y blanquecino además de dejar las superficies rugosas y ásperas. En este caso lo primero que hay que hacer es nivelas los niveles de pH del agua después de poner un producto anticalcáreo según lo indicado por el fabricante. Después se deben raspar las superficies con un cepillo y pasar el limpiafondos para eliminar todas las partículas que se han raspado.

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